viernes, junio 16, 2006

caminata nocturna


Salgo desde la tienda donde compro una paquete de papas fritas y me encamino a casa. Es de noche y son muy pocos los que andan por la calle, incluso estando en el centro del pueblo. Llego a una esquina y el carnicero sale hacia afuera como si buscara encontrarme, y me dirige una mirada inquisidora, demandante, como si algo quisiera de mi, así que acelero el paso y evito el encuentro.

La vuelta de la esquina me enfrenta a una pequeña ventana, en parte cubierta por un cartón. Desde adentro se escucha un saxo, ¿o un trombón?, con el que un aprendiz de músico intenta lograr una escala. No, son dos saxos, pero el segundo concertista requiere aun mayor entrenamiento. Por breves instantes recuerdo cuando quise aprender piano, y de cuando no tomé esas clases por temor a esa anciana profesora que nunca conocí. Es curioso cómo vuela el tiempo.

Tras la ventana y tras la respectiva casa no queda gran cosa. Casas a oscuras, cuadras y cuadras caminando a solas. De pronto un sitio baldío a la izquierda, con un muro derribado que permite ver hacia dentro, por supuesto revelando nada. Pienso en lo ocurrente que sería la aparición de un fantasma en estos momentos, cruzando la calle, directo hacia mi, cuando a varias cuadras parece no haber nadie.

Nadie, tan sólo yo, el frío que se cuela entre mi chaqueta y mi camisa, la luz de los faroles y las sombras. El silencio sólo se rompe por el crujido de las papas fritas en mi boca.

Cuando finalmente voy llegando a casa, pienso que éste sería un buen comienzo para una historia. Y me queda dando vueltas esa idea. Y por qué no, después de todo, cada momento puede ser el momento para una vuelta de tuerca, para comenzar de nuevo, para un nuevo episodio de la sitcom, o por qué no, para el esperado largometraje.

lunes, junio 12, 2006

el mundo rural: déjalo ir

En el pueblito se vive bien, como he comentado. Casas grandes, piscinas, tevés de gran formato, boscas y todo terrenos del año son tan parte del paisaje como las suaves lomas y el verde intenso. Sin embargo, nos advierten que no se vive así de bien en todos lados, y que hay sectores que hacen que tenga sentido el tener a internos de medicina, lugares más aislados y de peor acceso, como donde vive don Hermenegindo.

Su carnet dice 100 años, pero nos cuentan que por esos años los errores eran frecuentes, y que la gente del sur habitualmente inscribía a sus hijos todos de una vez, varios años después del nacimiento. Así, hay quienes estiman que el caballero tiene 110 en realidad. Estuvo con neumonía hace poco, y ahora nos dicen que pareicera que nuevamente se ha agravado.

El camino es largo y lleno de curvas, bordeando un cerro que años atrás fue un cementerio para los enfermos de cólera. "Ya se han borrado las tumbas, pero años atrás todavía se veían los montículos de tierra de cada una" nos dice el chofer. Ahora, en cambio, es sitio oficial para las festividades del sector, y lo único que se entierra son platos, vasos y el servicio que cada familia sabe donde deja, y cada año desentierra para evitar andar acarreando cosas.

Seguimos avanzando, evitando los árboles que han caído al camino con el último temporal de tiempo y lluvia. Los parajes son alucinantes, con una nitidez que asombra para un santiaguino acostumbrado a la permanente bruma, y se transforman en una inyección sensorial y voy dudando sobre si necesitaba la cámara de fotos o no. Como que hay cosas que es mejor conservar sólo en la memoria.

El auto se detiene en un barrial. "Aquí tienen que subir a pie, esperemos a que la señora los venga a buscar", nos dice el chofer.

Hay un camino de piedras y tierra apisonada que va subiendo entre rejas y ramas. Al final del camino se forma un espacio algo más abierto y sin más una mínima entrada sin puerta a una casa. Tras agacharnos para pasar llegamos a un comedor con piso de tierra apisonada y una salamandra que más que entibiar, ahuma. La casa, con muros de adobe, sólo tiene una habitación más, a la que entramos agachándonos para no chocar. Dos abuelos están ahí en la cama, e inicialmente dudo en cuál de los dos será don Hermenegindo. Comunista comienza a hablarle a uno y yo casi le digo que le está hablando al equivocado cuando caigo en cuenta de que los viejitos son un matrimonio, y que el que se ve -algo- mejor es una abuelita.

Don Hermenegindo no está nada de bien, aunque bueno, no se muy bien cómo debiera estar alguien de 100+ años. Febril, respirando acelerado, y portador de problemas pulmonares y más importante aún, desorientado y alucinatorio producto en parte del Alzheimer, en parte de lo que parece ser una neumonía.

- Cómo está usted!
- Espirituado estoy.

Si uno se pone a mirar consensos de especialistas este bisabuelo requeriría irse al hospital. Sin embargo, pienso que los consensos los hacen pensando en personas de hasta 80. 90 quizás, pero 100 nunca. Conversamos con los familiares y les explicamos la situación. No quieren que se lo lleven al hospital por ningún motivo, y no tenemos muchos argumentos que rebatirles. Sólo pensar en lo complejo que es decidir. En si lo dejamos tranquilo ahí, en si lo matamos más llevándolo al hospital o en su casa.

Cuánto quieres vivir? Hay una edad "razonable" para partir? Cómo te gustaría morir?

Yo a los 26 ya me estoy haciendo una idea bastante clara, y no me siento mal pensando en que espero que el anciano ya esté descansando de una buena vez.

domingo, junio 11, 2006

el mundo rural - fuera del closet


El aislamiento que genera estar en un pueblito en el que no pasan muchas cosas después de las 19 horas. Por supuesto, hay bastante que estudiar, pero tambien hay tiempo para conversar. Y de las conversas, me gustan especialmente esas antes de ir a dormir, cuando llueve cual diluvio y tu estás envuelto en frazadas o al lado de una estufa, queriendo tomar un café pero con demasiado frío como para ir a prepararte uno. De a poco comienzas a hablar, partir por los pelambres clásicos para ir pasando a temas más importantes, más profundos, hasta que de pronto, quizás sintiéndote un poco forzado, quizás queriendo dejar de estar inventando cuentos, decides hablar con la verdad, decides que debes confiar.

Hace bien eso.

Algo así ocurrió hace dos o tres noches. Acosador, Comunista y el suscrito. Y vamos conversando de la vida y en un momento Acosador -que como buen ex acosador sigue al menos siendo insistente- volvió a instarme a la verdad y nada más de la verdad. Después de todo, Comunista incluso ha andado en marchas del orgullo gay y tiene un buen amigo -de la jota- militante también del gay party.

Así que sin mayores preámbulos vino un "Comunista, soy gay". Y comunista con un par de segundos de cara de asombro y luego nada. Así de sencillo, y seguimos conversando, esta vez con más honestidad que nunca antes. Al otro día una pregunta respecto a mi sentido del humor en relación a los chistes de homosexuales, y un "te aseguro que yo me río más de los gays que tú" por respuesta. Finalmente el tema gay deja de ser tema en si mismo y pasa a ser parte del paisaje.

En el fondo es darse cuenta de que a veces callar es una soberana estupidez. No es que pretenda tampoco llegar y decirlo masivamente, pero de a poco hay más gente que ha venido a visitarme a mi closet, y voy sintiendo que existen personas significativas a las que puedo mostrarles cómo son las cosas.

Por supuesto, el asunto este de andar diciendo "hey, soy gay" no es nada de sencillo, así que si usted, señora, señor, señorita, lee este blog, me conoce y aprecia, sírvase a decir "hey Sinister, yo ya sabía" y nos ahorramos el estrés.









sábado, junio 03, 2006

el mundo rural: pueblo chico, infierno grande

Como decía antes, la comuna de rural bien poco, y de hecho el 90% de la población es urbana y lo más parecido a campo que he visto hasta ahora es un sitio eriazo a un par de cuadras de mi hogar temporal. Aún así tiene todo el encanto del Chile del Valle Central, con casas con largos corredores y teja chilena y una tranquilidad envidiable. Si hasta los muchachos del Liceo local protestan sin hacer mucho boche.

Por supuesto, como todo pueblo, hay una Plaza (toda plaza principal de pueblo o ciudad se llama
Plaza de Armas??). Es pequeña, pero con onda. Banco, Iglesia, local comunitario, radio comunal, y por supuesto, el lugar principal de la taquilla pueblerina: el carro de las papas fritas, que ofrecen en tres tamaños, siempre con extra aceite eso si.

El jefe comunal es por supuesto el Alcalde, pero para todos los efectos prácticos de mis actividades, en la comuna manda la jefa del departamento de salud. Treintona tirando para la cuarentena, esta Administradora Pública soltera y delgada, es acinturada y con suficiente reparticion antero-posterior como para dejar locos a
Acosador y Comunista, que además mencionan que tiene cara de golosa y una serie de epítetos que por respeto a las damas no reproduciré. Ella tiene un trato que inicialmente sorprende por su simpatía e interés en que nuestra estadía sea lo más agradable posible, pero de a poco fuimos notando que en realidad es toda una bitch, la Bitch Golosa del pueblito. Mano de hierro y mandoneos varios, ninguneando a los dos doctores del consultorio principal e intentando lavarnos el cerebro para así concensuar opiniones.

Mencioné el consultorio principal. Ahí hay dos médicos relativamente jóvenes, pero que ya tienen sus años de experiencia. Buena gente, preocupados de nuestro aprendizaje y abiertos a nuestras ideas, rápidamente se transformaron en los buenos de la película pueblerina. Se saben blanco de los ataques de la
Bitch Golosa y en vista de ello decidieron no hablarle nunca jamás. Ello hace muy interesante nuestra forma de relacionarnos con nuestros superiores médicos y técnicos, especialmente cuando consideramos que en el consultorio principal le echan toda la mierda que pueden al otro consultorio donde también tenemos que trabajar.

Este otro consultorio hace poco que comienza y su staff es mucho menor. La primera vez que fui deseé que no les tiraran tanta mierda, porque con el nauseabundo olor a pollo y cerdo faenados (proveniente de la gigantesca planta de una conocida marca de animales muertos - si no les decía que esto es muy rural?) ya les basta y les sobra. El olor terminó siendo lo de menos cuando vimos que a cargo de este segundo consultorio estaba una
Frigid Bitch. Nuevamente, Comunacho y Acosador babean (y hasta yo un poquito), con esta mujer guapisima y con un cuerpo de lujo, pero que difícilmente sonríe y ha decidido hacernos la vida lo más imposible posible, buscando cambios en las reglas del juego y en los programas de actividades.

Y en el medio de todo, nosotros tres, tironeados, mandoneados, retados y basureados, mientras buscamos compatibilizar los planes entre individuos que se odian.

Ahhhh la vida de pueblo...

viernes, junio 02, 2006

el mundo rural: las amazonas

Un mes en una localidad rural de la sexta región, en el medio de la nada. Solos, dispuestos a trabajar para solucionar los problemas de la gente. Esa era la premisa de mi Internado Rural.

Si, claro.

En realidad es un pueblito bastante urbano, bastante cercano a todo, y estamos lejos de estar solos, en un lugar que tiene bastantes más recursos de los que esperaba. Y un rápido recorrido por las calles del lugar muestra un nivel de vida que no está nada, pero nada de mal. Es más, a escasos metros de mi casa hay un hot spot. Quizás debí omitir todo esto para crear un relato que exudara esfuerzos y sacrificios en pos del necesitado. Bah.

Aún así hay muchas cosas interesantes que contar, así que vamos por partes.


Las Amazonas.

Con Acosador y Comunista habitamos una casa, atendida por un amable abuelito que satisface nuestras necesidades alimentarias y evita que el lugar se transforme en un chiquero de proporciones. Pero siempre están los otros apetitos. Es entonces cuando aparece la presencia en la misma casa de 4 señoritas internas de enfermería, y en cuanto se supo eso mis amiguitos decidieron aplicar la doctrina de "somos solteros sin compromiso, Sinister, no nos delates". Y mi ingenuo Comunista diciéndome "Sinister, no seas huevón, no se cómo no te vuelves loco sin nada de nada". Y yo pensando "Supieras, supieras".

Y bueno, las señoritas en realidad no estaban nada, pero nada de mal. Y se aprenden rápidamente mi nombre.

Sinister, te gusta el pan tostado o sólo caliente?

Sinister, te pongo mantequilla?
Sinister, tan solito tomando té, pobrecito!!

Sinister, pobrecito, lavando loza con agua fría? no te preocupes, yo termino de lavar

Sinister, quieres sopita? ensalada? yo te sirvo.

Mientras tanto mis compañeros deseosos de sexo se contentan con ser tratados de ustedes, o a través de frecuentes "Sinister, tus compañeros se levantaron ya?" o "Sinister, tus compañeros irán a comer?"

Acosador me confirma que me miran bastante, y reconoce estar perdiendo sus chances de uso de condones. Y ahí yo, rodeado de señoritas solteras y pensando por breves segundos en cómo será eso de la heterosexualidad. Muy breves segundos.

Pronto más viñetas de la vida en un pueblo chico, infierno grande.

lunes, mayo 29, 2006

..del sur

Se que muchos así lo querían, pero debo decepcionarlos. Se que por lo bajo pensaron que me volvería loco sin conexión a internet, y que igual les pareció atractiva la idea de que efectivamente me secuestraran los mapuches. Se que alucinaron pensando en mis increíbles aventuras por la combativa Araucanía. Pero nada de eso, ni tampoco de lo otro. Y eso que yo iba con mi cámara amiga lista para disparar al primer mapuche que saltara al bus (aunque debo reconocer de que en la madrugada el étnico auxiliar me dio bastante susto).

De ahí a darse cuenta que en la Araucanía parecen haber menos mapuches que en Santiago no pasó mucho tiempo.

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Lindo Chile, y de Chile, parece ser que nada es más lindo que el sur. Si incluso Temuco es muy lindo, pueblo hecho ciudad, con su inconfundible smog con olor a leña quemada. Dénle unos años más y un plan ambiental de verdad y verán. Linda mi tía que nos dió alojamiento gratuito con YoPienso en Villarrica y unos panes amasados tamaño XL rellenos de queso fundido en el horno a leña. Claro que más lindos (lindos? ricos!) eran los brasileños en las termas. Y yo tan miope por la cresta!

Para qué hablar de los amigos que hice por ahí, y de la familia de YoPienso que me dió alojamiento, y obviamente de mi amigazo que fue un guía turístico perfecto. Y de que pese a que mi presupuesto era extremadamente exiguo, no faltaron lugares que recorrer, kilómetros que caminar y suelas que desgastar.

Y finalmente subir de nuevo a ese bus camino al norte. Viajar de día y ver cómo cambia el paisaje. Cómo es que hay sol, luego lluvias, y más allá una neblina intensa para terminar mezclándose con ese smog tan mío. Pues al final podré alucinar con el sur, pero mi hogar es y será Santiago.

viernes, mayo 19, 2006

al sur.

No es misterio que a la hora de irme a dormir me pego unas alucinaciones que ya cualquiera quisiera con un poco de ácido.

La de anoche fue particularmente interesante. Dos señoras cincuentonas, con tamaños traseros y "rubias" cabelleras, discutían con las pantallas de sus computadores mientras yo estaba tratando de quedarme dormido. Ellas no me podían permitir que me durmiera a cualquier hora, pues el procedimiento a seguir era reservar una hora a la que me podría quedar dormido, y el sistema funcionaba sospechosamente igual a el comprar un boleto para un viaje en bus.

Tal como el viaje en bus que tengo agendado para mañana a las 23:45, con destino a cierta ciudad (pueblito, pero dejémoslo en ciudad para no ofender) del sur de Chile. Ahí podré averiguar el curioso estilo de vida de las tribus autóctonas de nuestro pintoresco sur, y con un poco de suerte, me adentraré en ese mundo alejado de la civilización. Quién sabe, quizás hasta haga un reporte desde un bus secuestrado, o desde un fundo en llamas.

Y mientras yo pensaba en todo esto anoche, les gritaba a las viejas: DÉJENME DORMIRRRR!

jueves, mayo 18, 2006

cara b

Si cuando vuelves a casa
me ves sombrío,
dándole vueltas al vals
del desconsuelo,
ten compasión de esta falta de luz,
hoy soy una moneda que tiene dos lados de cruz.

Las líneas anteriores vienen la mano de Jorge Drexler. Cara B se llama, y vaya cómo me representa.

¿Cómo así? se preguntará el lector interesado. Pues lo que ustedes no saben es que no siempre soy el adorable, entrañable, entretenido, amigable, sincero y empático Sinister, sino que hay otro, mi Cara B, la cual carece de toda cualidad: Es gruñona (bueno, la Cara A también lo es), aburrida, no le gusta hablar, y cuando habla nada bueno sale, y sin quererlo (o peor aún, a veces subconcientemente queriendo) puede herir a otros.

Pese a todo lo anterior, la Cara B no es tonta, y hace intentos por pasar desapercibida, así que tan sólo los más cercanos sufren con ella. El problema es que a veces pueden quedar damnificados, y por ello pienso que lo quedebiera hacer es comprar un letrero de neon, o quizás tan sólo un pequeño y titilante diodo LED para informar del cambio de Cara A a la B, y así evitar el contacto, cual leproso.

La otra alternativa, la humanitaria, es que me entiedan, y no pidan nada de mi Cara B, o al menos no lo mismo que a mi Cara A. Quizás llegamos a un buen acuerdo y el pesote de la B se comporta lo más civilizadamente posible.

Y si me notas lejos
estando a tu lado,
como una réplica mala
de lo que yo era,
tómate en broma mi salto mortal,
hoy soy sólo una copia y tu tienes el original.

No le hagas caso

a tanto misterio,
vos ya sabés la verdad ;
que no hay nada peor para esta seriedad
que tomársela en serio.

Y es que acaso hoy anda mi cara b postendo? nada de eso, sólo que me extraña que hace un buen tiempo que no la veo, y si si bien quién soy yo para estar haciendo predicciones, puede que más pronto que tarde surja por ahí mi lado menos agradable. Y en el fondo ambas caras le tienen un verdadero pánico a la soledad.

Deja que hable
tu cercanía,
vos conocés la razón,
y no hay nada peor para este corazón
que una casa vacía.

Deja pasar
esta falta de fé,
este disco rayado que hoy
tiene sólo
cara B.

lunes, mayo 15, 2006

amigos perdidos

España y Chile, miles de kilómetros, mundos aparte. Pero aún así, eramos amigos, de esas extrañas amistades basadas en el msn, personas que saben más de ti que lo que te atreverías a confesar a buena parte de tus amistades. De esas extrañas amistades que de pronto desaparecen sin dejar rastros. Nunca sabes qué pudo pasar, qué fue lo que realmente ocurrió. Dónde te has ido, qué has hecho.

Lo último que supe de tí es que finalmente obtuviste ese empleo en Inglaterra, ¿o era en Gales?. Un hotel en el medio de la nada, una construcción antiquísima, parajes fabulosos, y ni un atisbo de conexión a internet. Llega el momento de la partida y creo que no logramos coincidir para despedirnos. Pasan los meses y ninguna noticia, así que envío un primer email, bastante largo, y no tengo respuesta. Después uno, dos, o tres mails breves. Un estás?

Y para el tercero recibo de vuelta un "delivery status notification (failure)": Una cuenta hotmail cancelada por no uso.

Desapareciste. Y hay tanta cosa que contar. Se acabó lo del argentino, antes de que lo sospecharas. Voy para tres años con mi pareja, tremendamente enamorado y feliz, ¿puedes creerlo? Este año termina la Universidad, y bueno, imagínate, comencé esta locura del blog. Creo que disfrutarías leyéndolo, y quizás recordarías algunas de estas historias, que tu conociste primero que nadie.

Claro, si eramos confidentes, y cada historia que surgía!, con ambos recién conociendo todo esto de los chicos que gustan de chicos. Y tú, en España, tan cartucho que saliste, si a ratos ganas me daban de golpearte.

Hoy volví a acordarme de ti, así que puse tu nombre en google, y bueno, existen muchos tu en el planeta, pero ninguno realmente parecias ser tú. Busqué tu mail y nada tampoco. Entonces me arriesgué y volví a intentar escribiendo un mail, con pocas esperanzas, pero en una de esas ya habías reactivado tu cuenta.

Acabo de recibir un mail de vuelta, y leo:

Technical details of permanent failure:
PERM_FAILURE: SMTP Error (state 9): 550 Requested action not taken: mailbox unavailable.

Aunque sabía que esto era lo que iba a recibir, no pude evitar sentir desconsuelo. Volveremos a vernos alguna vez? Si tan sólo no fueras tan ñurdo con la tecnología tendría un poco más de esperanzas. Por ahora sólo me resta imaginar todo lo que debes haber hecho en todo este tiempo, y pensar que eres más feliz que antes.

jueves, mayo 11, 2006

Pinta, la promiscua (gatos ii)

Si entre todos mis gatos tuviera que elegir a tan sólo uno para tener de vuelta, elegiría sin duda la Pinta, y como buena mascota de Sinister, tiene una historia que contar.



Sus orígenes tienen toques míticos. Apareció sobre un arbol, dentro de una bolsa, como una gata de mínimas dimensiones haciendo lo posible para no moverse y así evitar una caída para la que no estaba preparada, al menos no tras una corta existencia llena de tragedias. Claro, pues no sólo fue arrojada por una anónima mano hacia mi casa, sino que además sufrió la traumática muerte de su madre, como pudimos comprobar cuando fuera de la casa yacía el cuerpo inerte, y por qué no decirlo, apachurrado, de una gata simil a nuestra refugiada, pero bastante más grande.



Los primeros meses fueron una lucha constante para Pinta. Por un lado, la debacle generada por el rechazo generalizado de los miembros de la familia por tener un gato más, y más encima hembra, mientras yo insistía en que la pobre cucha necesitaba nuestro apoyo. Luego, cuando fue aceptada -muy a regañadientes- vinieron los problemas de identidad. Mamá insistía en llamarla Pelusa, mientras yo le insitía en Pinta, y el resto de la familia optaba por decirle sencillamente Gata. Tras sobreponerse a sus problemas de identidad, Pinta de a poco fue ganando un espacio en casa. Mamá cada vez le decía menos Pelusa, y la gata cada vez era expulsada menos de casa, contraviniendo la doctrina del matriarcado que indicaba “mascotas afuera”.



Un día, por avatares del destino, Pinta se quedó adentro en la noche, hasta ese momento pecado capital del gato en mi hogar. En medio de la noche desperté y noté un bulto encima mío, tibio y con un movimiento ondulante. Ella era, quién más. Me gustó eso de dormir con gato, además que era invierno y tenía frío, pero a ella claramente le gustó más, y desde entonces no hubo cómo dejarla afuera.



Tampoco habían mayores razones para dejarla afuera. Primero estaba el tema de la calefacción-guatero con garras-, pero luego venían otras razones. Era demasiado tierno ver cómo ella luchaba por meterse entre las sábanas, escarbando y escarbando hasta lograrlo. Por otro lado, el tema de mayor preocupación, las necesidades fisiológicas de Pinta, se resolvieó mucho más fácilmente de lo esperado. Nada de tonta ella, seguía un patrón determinado para avisarnos de sus requerimientos. Primero iba hacia el ventanal y emitía uno de sus característicamente mínimos maullidos, casi como si quisiera emitir el sonido más bajo capaz de despertarnos. Si ello no daba resultado, caminaba apegada a la persiana, con lo que aumentaba algo el ruido. Si seguía durmiendo, no le quedaba más que volver a la cama, subirse a mi pecho, acercarse a mi cuello, y llevar una pata a mis párpados, cuidando no rasguñarme, pero haciendo lo posible por abrir mis ojos. Cierto, un par de veces me rasguñó levemente, pero ciertamente era mínimo considerando su tremendo esfuerzo.



Nunca la vi enojada, y más que juguetona, era cariñosa. Empalagosamente cariñosa. Aparecía en casa exáctamente cuando yo volvía desde la U, y no descansaba hasta quedar en mis brazos.



La gata perfecta, de eso no hay duda.



Los problemas vinieron cuando las hormonas comenzaron a hacer florecer sus instintos reproductivos. Pinta comenzó a tener un séquito de seguidores, y ella lejos de preferir a uno para ser el padre de sus hijos, los elegía a todos, y todo ante mis espantados ojos. MI gata, promiscua!!! cómo es posible! Tan posible como los dos embarazos que siguieron, dando forma a una casta de cuchos de entre quienes salieron algunos hijos memorables, como Benito, Whiskas, y el ya famoso Tontín. Con lo hogareña que era, no debió extrañarnos tanto que para el segundo embarazo ni siquiera se preocupara de buscar un lugar para dar a luz a sus crías, como las gatas hacen siempre. Nada de eso, dado el momento simplemente se subió a la cama de mi madre, donde sagradamente se veía la telenovela brasileña de media tarde, hizo su leve “miau” característico y tan, mi santa madre transformada en partera.



Tras ese traumático (para mamá) parto, decidimos que sería bueno operar a pinta, antes quel la población de gatos nos sextuplicara . Dicho y hecho, el procedimiento fue todo un éxito, con un postoperatorio que encontró a nuestra cucha adormecida por largas horas, pero ya caminando esa misma noche. Los siguientes días transcurrieron sin problemas, y llegado el momento, le retiré sus puntos. Lamentablemente, una vez hecho esto, ella decidió ir de paseo. Sólo puedo imaginar lo que ocurrió después, pero se me ocurre que tras notar que todos sus tests de embarazo salían constantemente negativos, Pinta decidió dedicarse a la gran vida, a lo que siempre le gustó. Una ninfómana, una gozadora de los placeres de la carne.



El retorno sólo ocurrió un mes después, cuando apareció como si nada, aunque algo más gorda. Debimos esperar un mes más para verla, y así durante seis meses, cada vez que aparecía, más gorda, con un pelaje más bello, a eso de la 19, para irse a las 6AM, tras dormir conmigo Después no la volvimos a ver en 6 meses y esa sería la última vez.



Siempre dicen que los gatos son traicioneros, y quizás podríamos aplicar el término aquí, considerando que la muy fresca esperó a operarse para mandarse a cambiar, pero en realidad prefiero pensar que las cosas tan así no fueron. Que quizás un tirano la secuestró o algo así. Que ella sigue maullando bajito por las noches, esperando a que yo la deje entrar de nuevo.